El Castell Vell y los orígenes de Castellón de la Plana

castell vell

Escenario de batallas, símbolo de una ciudad y paraje natural único que ha visto pasar a íberos, romanos, árabes y cristianos, hoy te hablamos de uno de esos lugares que tanto nos gustan. Viajamos hasta el Cerro de la Magdalena, un enclave estratégico situado en el parque natural del Desierto de las Palmas, a escasos kilómetros de la ciudad de Castellón. Además de la popular ermita de la Magdalena (no existe un solo castellonense que no la conozca), sobre su cima se divisan las ruinas de un antiguo castillo: el Castell Vell, fortificación de origen andalusí cargada de historia.

Cada una de las piedras de este castillo nos habla del declive de al-Ándalus y de la conquista cristiana que le daría forma a la actual Castellón de la Plana.

Pero… empecemos la historia por el principio, ¿te parece?

Los primeros pobladores del cerro de la Magdalena

Muchos siglos antes de que los árabes levantaran el Castell Vell, el cerro de la Magdalena tuvo otros habitantes. Los más antiguos nos dejaron pocas evidencias materiales, pero sabemos que pisaron esta colina en el II milenio a.C., durante la Edad del Bronce.

Más tarde, ya en la Edad del Hierro, sobre su cima se construyó un oppidum o fortaleza íbera. ¡Puedes ver parte de su muralla si visitas el yacimiento!

Este poblado fue habitado entre los siglos VI-I a. C., hasta que comenzó a despoblarse tras la conquista romana de Hispania; al igual que harían siglos después los cristianos, los romanos optaron por trasladarse a la llanura. La historia del cerro de la Magdalena parecía que terminaba aquí… ¡pero no fue así!

En torno a los siglos X-XI llegaban a la colina unos nuevos habitantes que harían que el Cerro de la Magdalena viviese sus años de mayor esplendor. Una muestra de ello es la impresionante fortificación que construyeron en lo más alto: el Castell Vell. Pero estos años de gloria no estuvieron exentos de conflictos y batallas. ¡Te lo contamos todo!

Del Califato de Córdoba a la conquista musulmana

El Castell Vell es sin duda el resto arqueológico más importante del cerro de la Magdalena. ¡Así que bien merece una visita si estás disfrutando de unos días en Castellón! Esta fortificación nos acerca a la historia de al-Ándalus, más en concreto a la época de taifas. Espera… ¿no sabes de qué estamos hablando? Tranquilo, ¡para eso estamos nosotros!

En el año 929 el emir del reino de Córdoba Abd al-Rahman III se autoproclamó califa, máximo rango de poder dentro del imperio musulmán. Nacía así el Califato de Córdoba, y la historia de nuestro país iniciaba un periodo esplendoroso pero breve, ya que las luchas internas entre los diferentes clanes árabes acabarían con el califato en el año 1031. El territorio de al-Ándalus se fragmentó en pequeños reinos independientes o taifas, cada una de ellas gobernada por un emir. Los acontecimientos de estos años son un continuo ir y venir de conflictos y batallas que enfrentaron a los bandos árabes entre sí, ¡pero también con los cristianos! Sí, los reinos del norte habían comenzado a ocasionar problemas a sus vecinos del sur, y era solo cuestión de tiempo que consiguieran hacerse con todos los territorios del antiguo califa.

Es en este contexto de inestabilidad política es cuando se construyó el Castell Vell, muy disputado por los distintos poderes árabes debido a su posición estratégica.

Y también por los cristianos, que con el rey Pedro I de Aragón a la cabeza consiguieron tomar la fortaleza entre 1099 y 1103. Pero los verdaderos protagonistas de la historia del castillo fueron los almohades, una tribu árabe procedente del norte de África. Ellos fueron quienes le dieron al Castell Vell el aspecto que hoy conocemos y lo habitaron desde la segunda mitad del siglo XII hasta la conquista cristiana de Castellón en el 1233, cuando los ejércitos de Jaime I pondrían fin (¡definitivo!) a la historia musulmana en el Cerro de la Magdalena.

Un castillo andalusí a 3 niveles

Tras la conquista cristiana los almohades desaparecieron del cerro de la Magdalena, pero por suerte nos quedó su imponente construcción. ¿La has visitado ya? Si no es así… ¿a qué estás esperando? Vamos a contarte algo más sobre ella para ir abriéndote apetito arqueológico.

Lo primero que llamará tu atención cuando recorras el Castell Vell son sus vistas. Desde lo alto del cerro se divisa gran parte de la llanura litoral que hoy ocupan los municipios de Castellón de la Plana y Almazora. En época andalusí, este especio dominado visualmente desde el castillo o “distrito castral” era conocido como iqlīmy en él se contaban hasta doce alquerías o pequeños núcleos rurales donde vivían varias familias encargadas de la explotación agrícola y ganadera de las tierras circundantes. ¿Y en el castillo quién vivía? ¿O tan solo tenía una función defensiva? Si te fijas un poco en su estructura lo sabrás…

Al igual que otras muchas fortificaciones hispanomusulmanas, el Castell Vell estaba dividido en tres niveles: la alcazaba, la albacara y el arrabal.

Empecemos por lo más alto. En la cima del cerro se situaba la alcazaba, el centro administrativo y de poder donde residía el gobernador del distrito castral: el qā’id. ¡Te puedes imaginar lo lujosas que debían ser sus estancias! Se trata de la zona más protegida del castillo, rodeada de una muralla con cinco torres defensivas. A continuación, en la zona intermedia de la colina, se extendía la albacara. En ella se realizarían también tareas administrativas, además de servir de refugio (en caso de necesidad) a la población que habitaba en el nivel inferior: el arrabal. Aquí se encontraban viviendas de campesinos, ¡que a juzgar por la extensión del arrabal eran un buen número! Y es que con tantas luchas y vaivenes, fueron muchos los habitantes de las alquerías que buscaron protección tras los muros del castillo.

Nosotros te recomendamos que dediques tiempo a recorrer cada uno de estos niveles, ¡porque te aseguramos que guardan auténticos tesoros arqueológicos!

La ermita de la Magdalena y su romería con mucha historia

Ahora que conoces un poco el Castell Vell, déjanos contarte una curiosidad. En lo que fuera su albacara hoy se erige una construcción de época posterior muy querida por los castellonenses: la ermita de la Magdalena, del siglo XV. Más que un edificio religioso, este templo se ha convertido en todo un símbolo de la historia y cultura de Castellón. Todos los años, en el primer día de las fiestas de la Magdalena, llega hasta ella una romería que conmemora la conquista cristiana y el traslado en 1251 de los nuevos habitantes desde el cerro a la llanura.

¿A que no adivinas en qué año se produjo la primera romería de la que tenemos constancia? Mucho antes de lo que seguramente estés pensando… ¡en el 1374!

Hay tantas cosas más que te contaríamos sobre el Cerro de la Magdalena, ¡que podríamos estar horas y horas sin callar! Pero se nos ocurre una idea mejor. Busca un hueco en tu agenda para visitar la Costa Azahar, darte un chapuzón en sus maravillosas playas y por supuesto comerte un buen arroz. Lo único que te faltará para que tu escapada sea perfecta es una visita al cerro de la Magdalena. Cuando vayas avísanos, ¡que vamos contigo! No solo te acompañamos, también te contamos todo sobre el Castell Vell, la ermita de la Magdalena y el increíble desierto de las Palmas que los rodea. ¿Trato hecho?

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