El Cementerio de la Almudena: Memoria e identidad de Madrid.

cementerio almudena

 

A menudo los lugares más insospechados pueden enseñarnos tantísimas cosas. El cementerio de la Almudena es uno de estos rincones. Basta con abrir bien los ojos, y ante todo la mente, para apreciar su valor.

Los cementerios son uno de esos territorios de la muerte dentro de la ciudad que para unos son misteriosos y sugerentes, y para otros siniestros y oscuros. Más allá de gustos personales, pocos otros lugares concentran tanta memoria e identidad como ellos.

Su inmenso valor patrimonial los ha convertido en puntos de visita, no solo para aquellos que acuden a honrar a antepasados o familiares, también para todo tipo de público con ganas de conocer desde lo más profundo la cultura y pensamiento de una sociedad.

Sí, el denominado “necroturismo” está en auge. ¡Pero que no te asuste la palabra! Visitar un cementerio puede ser toda una experiencia cultural, sobre todo si se trata de uno tan majestuoso y con tanta historia como el de Nuestra Señora de la Almudena, el cementerio más grande de España. Deja en casa tus prejuicios, porque queremos recorrer contigo una de las rutas más diferentes que hemos creado para ti.

EL CEMENTERIO DE LA ALMUDENA ENTRE LOS CEMENTERIOS MÁS GRANDES DE EUROPA

La Almudena, situado al este de la ciudad en el barrio de Ventas, no es un cementerio cualquiera. Eso es algo que queda claro nada más llegar ante sus impresionantes puertas de acceso. Lo que hay tras ellas son 120 hectáreas de recinto funerario, que lo convierten en una de las necrópolis más grandes de Europa. Su origen se remonta a 1884, cuando se creó la denominada “Necrópolis del Este”, y junto a ella otro pequeño cementerio provisional que tomaría el nombre de la patrona de Madrid, la Virgen de la Almudena. Sin embargo, con los años ambas necrópolis quedaron integradas, al igual que sucedería con otros dos espacios funerarios que surgieron en los años posteriores: el Cementerio Civil y el Cementerio Hebreo.

Todos ellos se unieron para dar lugar a lo que hoy conocemos como el Cementerio Municipal de Nuestra Señora de la Almudena, el cual fue oficialmente inaugurado en el 1925.

cementerio de la almudena
Vista aérea del cementerio de La Almudena

Con casi siglo y medio de historia y numerosas ampliaciones, ¿te puedes imaginar cuántas personas han sido inhumadas en la Almudena? Se estima que alrededor de cinco millones, ¡casi nada! Y entra ellas, algunas de las personalidades más famosas de la vida pública, política y cultural de nuestro país. ¿Sabrías dar algún nombre?

Tenemos muchos para descubrirte, pero antes déjanos contarte más detalles de la historia de este peculiar cementerio… ¿o deberíamos hablar en plural?

TRES CEMENTERIOS EN UNO: “DE EPIDEMIAS”, CIVIL y HEBREO

Si bien el Cementerio de la Almudena es a día de hoy un único camposanto, su origen como ya apuntábamos es cuanto menos heterogéneo. Desde mediados del siglo XIX las ordenanzas municipales obligaban a trasladar las inhumaciones a las afueras de la ciudad, y el gobierno de Madrid planificó la construcción de dos grandes cementerios para cubrir las necesidades de enterramiento de una capital en continuo crecimiento: uno al este y otro al oeste. En el año 1876 se iniciaron las gestiones para la construcción de la Necrópolis del Este, la única de las dos que finalmente vería la luz, pero no fue hasta 1884 que comenzaron las obras. Y entonces vino la ¡epidemia! Recién iniciados los trabajos de construcción, Madrid fue sacudida por una epidemia de cólera que dejó tras de sí un elevado número de muertes.

Para dar solución a la falta de espacio funerario se mandó construir un cementerio provisional junto a las obras de la Necrópolis del Este: el cementerio de “epidemias”, bautizado oficialmente como el cementerio de Nuestra Señora de la Almudena.

cementerio de nuestra señora de la Almudena
Uno de los cientos de conjuntos escultóricos que encontramos en la necrópolis madrileña

Pero, como ya intuirás, de provisional tuvo poco. No solo quedó anexionado a la Necrópolis del Este con el avance de las obras, sino que se impuso el nombre de la patrona de Madrid. Se trata del área funeraria más antigua del actual recinto, al que pronto se añadieron dos nuevos espacios de enterramiento. El primero de ellos fue el Cementerio Civil, que data también del mismo año. Esta área estaba destinada a los difuntos no católicos, pues desde el 1883 una Real Orden obligaba a los ayuntamientos a ofrecer una alternativa puramente “civil” a los cementerios religiosos. Las dimensiones de esta segunda necrópolis nada tienen que ver con las del originario cementerio de la Almudena, pero en él descansan algunas de las personalidades más importantes de la historia política de nuestro país (pero eso te lo contamos en unos minutos).

Por último, nos queda por visitar el Cementerio Hebreo o Beit Hajaim, construido en 1922. Fue en este año cuando el rey Alfonso XIII permitió a los judíos españoles enterrar a sus muertos siguiendo el rito hebreo. Los cuerpos debían descansar dentro de un ataúd, rompiendo así con la norma judía de inhumar a los difuntos directamente sobre la tierra. Al margen de este curioso detalle, esta pequeña necrópolis de apenas 1 hectárea cumple con todos los requisitos de un cementerio judío: la Estrella de David marca todos los sepulcros, las inscripciones están escritas en hebreo y no hay rastro de flores.

Lo que sí encontrarás son muchas piedras encima de las tumbas. ¿Por qué? Se trata de una tradición judía. A diferencia de las flores, las piedras no se marchitan ni estropean, por lo que resisten al tiempo y dejan constancia “eterna” de todas las visitas que ha tenido la tumba. Este es sin duda de uno de los rincones más singulares del cementerio de la Almudena, ¿no crees?

Ahora que ya conoces su historia, ha llegado el momento de atravesar el pórtico de la entrada. ¡Esta visita merece mucho la pena!

TOQUES NEOBIZANTINOS Y MODERNISTAS PARA EL CEMENTERIO DE LA ALMUDENA

Lo primero que llama la atención del cementerio más grande de España es la impresionante entrada porticada. Se trata de una sucesión de arcos de estilo modernista y neomudéjar en la que destacan los tres arcos centrales, ornamentados con cúpulas y pináculos en su parte superior, además de la imagen de Dios en el centro de la composición. Esta majestuosa vista es solo un avance de lo que nos espera al otro lado. Lo primero, unos jardines que desembocan en el edificio de la Capilla, también de estilo modernista y decorado con llamativos trabajos de vidrio y forja.
capilla del cementerio de la almudena

Capilla del cementerio

El toque modernista tanto de la entrada como de la Capilla es obra del arquitecto Francisco García Nava, quien el 1905 se hizo cargo de las obras del cementerio hasta su finalización en 1925. No obstante, el proyecto inicial no fue suyo, sino de otros dos compañeros de profesión: Fernando Arbós Tremanti y José Urioste Velada. Estos fueron los diseñadores de la originaria “Necrópolis del Este” que terminó por convertirse en el cementerio de la Almudena tal y como lo conocemos hoy en día. El diseño de corte neobizantino ideado por Arbós y Urioste a finales del XIX no llegó a materializarse por completo, pero sí quedan algunos restos de él. El más destacado, la planta de cruz griega o basilical que García Nava, no solo respetó, sino que la introdujo también en el edificio de la Capilla.

La arquitectura del cementerio de la Almudena te dejará sin palabras, lo sabemos.

Pero es probable que sus pequeños detalles te sorprendan todavía más. Bajemos por un momento la mirada, este camposanto tiene todavía mucho por descubrir.

LAS TUMBAS MÁS ILUSTRES DE LA ALMUDENA

Omnia mors aequat, escribían los poetas medievales. Y no les faltaba razón, la muerte a todos iguala.

Para ella poco importan los blasones, títulos nobiliarios o riquezas, como repetía Jorge Manrique en sus célebres Coplas. Pero los cementerios no son del todo un espacio de muerte. En ellos, más que en cualquier otra parte, el “más allá” se encuentra con la vida. La Almudena es un claro ejemplo de ello. Junto a los nichos más humildes encontrarás todo tipo de lujosos panteones y mausoleos, capillas privadas, sepulturas de incalculable valor artístico, etc. Y es que en el cementerio de Nuestra Señora de la Almudena descansan los restos de algunas de las figuras más relevantes de nuestra historia. Diferenciarás las tumbas no solo por su rica decoración o por su tamaño, también por su ubicación privilegiada.

Políticos, científicos, artistas, literatos, hay un poco de todo.

En el campo de la política, es concretamente en el Cementerio Civil donde podrás leer los nombres célebres de la historia contemporánea de España. La mayoría de ellos pertenecientes a socialistas, comunistas y librepensadores: Estanislao Figueras, Nicolás Salmerón y Francisco Pi y Margall, tres de los cuatro presidentes de la Primera República. Niceto Alcalá-Zamora, Jose María Gil-Robles y Alejandro Lerroux, presidente y ministros de la Segunda República. Pablo Iglesias, fundador del PSOE. Dolores Ibárruri, la “Pasionaria” líder del PCE. Alberto Aguilera y Enrique Tierno Galván, ambos alcaldes de Madrid.

También el mundo de las letras y ciencias cuenta con representantes tan reconocidos como Santiago Ramón y Cajal, Premio Nobel de Medicina; o los escritores Benito Pérez Galdós, Dámaso Alonso y Pío Baroja, así como el también “Nobel” Vicente Aleixandre. Lo mismo sucede en el ámbito de las artes escénicas y la música. Uno de los panteones más famosos del cementerio de la Almudena, y también uno de los primeros con los que te toparás tras pasar la Capilla, es el de Lola Flores y su familia, al que acompaña una escultura de la artista acompañada de su hijo Antonio. Estrellita Castro, Fernando Rey o Lina Morga son otros de los muchísimos nombres conocidos que encontrarás paseando por este cementerio. ¡Lo mejor será que te tomes tu tiempo!

ESCENARIO DE LA HISTORIA DE ESPAÑA

Además de albergar maravillosos jardines, mausoleos y variadas obras de arte, el cementerio de la Almudena ha sido escenario de algunos de los acontecimientos más oscuros de la historia española del siglo XX.

Nos referimos a los casi 3000 fusilamientos que aquí tuvieron lugar, frente a las tapias del camposanto, durante la Guerra Civil y el franquismo. Entre ellos las célebres “Trece Rosas”, así como otros muchos civiles, militares y políticos del bando republicano, cuyos nombres pueden leerse (o podían) en diversas placas conmemorativas que el actual gobierno de la ciudad mandó retirar en 2019. Polémicas aparte, las tapias siguen siendo un lugar de visita cargado de una fuerte simbología.

Seguro que con todo lo que te hemos contado entiendes por qué visitar los cementerios es una actividad cada vez con mayor demanda. Y más cuando se trata de camposantos con tanto patrimonio artístico, cultural e histórico como el de Nuestra Señora de la Almudena.

Recorrerlo es un acto de conciencia histórica que nos permite acercarnos a los valores e ideología de quienes nos precedieron, y sobre todo una buena manera de honrar la memoria de aquellos que dejaron huella en nuestra historia.

¿A qué estás esperando? Ahora ya puedes venir con nosotros a visitar el cementerio de la Almudena y conocer todo sobre este lugar tan único (lo que te hemos contado es solo el inicio). En ArkeoTour hemos diseñado diferentes rutas por Madrid.

Abre la mente y deja en casa tus prejuicios, es muy probable que el cementerio de la Almudena se convierta en una de tus rutas favoritas.

¡Nos vemos muy pronto!

Recordar cómo no, que por su puesto Arkeo Tour os garantiza una visita completamente segura y provista de medidas de seguridad para que puedan disfrutarla sin tener que preocuparse de la situación que nos acontece a causa del Covid-19. Todos nuestros servicios cumplen la legislación local y las recomendaciones sanitarias en materia de protección y seguridad para evitar el contagio del virus Covid-19.


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