Patrimonio minero de Linares, Jaén

La intensa actividad minera, especializada casi en exclusiva en la extracción de galena, ha dejado numerosos e interesantes vestigios mineros en Linares. En esta localidad existe un rico patrimonio en el que no faltan las cabrias, chimeneas, fundiciones, lavaderos, centrales eléctricas, etc. Todo ello unido por una maraña de viejos caminos y olvidadas vías de ferrocarril.

En ArkeoTour te proponemos disfrutar de los paisajes mineros de Linares. ¿Estás preparado?

 

Patrimonio minero de Linares, Jaén

La ciudad de Linares se localiza en la provincia de Jaén, muy cerca de Sierra Morena y el río Guadalquivir. Su origen más remoto lo encontramos en la Edad del Hierro, ligado al inicio de la cultura íbera, en el entorno de lo que después sería Cástulo, su núcleo urbano primitivo, cuyos restos aún pueden visitarse a sólo 5 kilómetros de ciudad actual. Linares cuenta con hoy unos 57.000 habitantes y su motor económico, ligado antes al mundo minero e industrial, se focaliza ahora en el comercio y el sector servicios.

La localidad está unida también al mundo taurino por el torero Manolete (Manuel Laureano Rodríguez Sánchez), que falleció en la plaza de toros de la ciudad en 1947 cuando el toro Islero le asestó una cornada en el muslo derecho. Este hecho podría haber pasado desapercibido en la Historia, pero con su muerte se conformó una expresión muy utilizada en la actualidad: “ser el toro que mató a Manolete”, y también “Manolete, si no sabes torear pa’ que te metes”.

Oferta cultural y de ocio en Linares

Hoy en día encontramos una gran oferta cultural y de ocio en Linares. Podemos pasear por sus calles y disfrutar de la gastronomía, saborear la variedad en aceite de oliva en las típicas tapas comer pipirrana o andrajos, y terminar con un chachepol.

Destacan diferentes lugares para perderse caminando, la Plaza del Ayuntamiento, el Hospital de los Marqueses de Linares o la Basílica de Santa María la Mayor, e incluso los museos y exposiciones culturales, como el Pósito donde hay una sección dedicada al  Museo de Raphael, ya que el artista nació en la ciudad.

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Entre los principales atractivos turísticos de la ciudad, encontramos su vinculación con el mundo minero y cómo sus vestigios materiales se han ido conservando, restaurando y poniendo en valor a través de publicaciones, charlas, conferencias y rutas guiadas.

Hoy en día se pueden visitar diferentes lugares vinculados a la minería, como Centro de Interpretación del Paisaje Minero. Se encuentra en el antiguo muelle de carga de la que fue la Estación de Madrid. Y se trata el lugar idóneo donde realizar un primer acercamiento al rico mundo subterráneo de Linares. Allí podremos conocer los diferentes procesos de extracción de los minerales y cómo ésta industria transformó el paisaje y la sociedad linarenses.

Orígenes de la minería de Linares

¿De dónde proviene esta tradición minera? Tenemos indicios para sostener que ya se practicaba desde el III antes de nuestra Era, aunque de manera muy superficial y utilizando rudimentarias herramientas y técnicas. La actividad de extracción y transformación de los minerales fue perfeccionándose por las distintas sociedades del pasado, hasta llegar a los niveles de desarrollo que conocemos en la actualidad, empleando pozos de kilómetros de profundidad y empleando las técnicas más sofisticadas.

En la siguiente líneas realizaremos un breve repaso por la historia de la minería en el norte de Jaén.

Las primeras sociedades mediterráneas que prestaron atención a la zona de Sierra Morena fueron las griegas y las fenicias, que sabían de los ricos recursos mineros y agrícolas de la región, y establecieron pronto contactos con las gentes nativas para comercializar su materia prima.

En gran parte fueron los oretanos, establecidos por aquel entonces entre el sur de la provincia de Ciudad Ciudad y el norte de  la de Jáen, quienes desarrollaron una verdadera explotación minera, a partir de rafas a cielo abierto en busca de plomo y plata.

Los oretanos, al igual que resto de íberos, eran una sociedad que dominaba la metalurgia, y utilizaba el metal para la elaboración de útiles, armas, monedas o colgantes. 

En cierta medida, la riqueza de Hispania fue la que propició la llegada de los cartagineses y, posteriormente, la invasión romana. Sierra Morena y el Alto Guadalquivir sería una de las regiones más codiciadas durante las diferentes Guerras Púnicas. Roma buscaba hacerse con la región para controlar sus minas y el comercio ligado a los metales.

Durante la primera etapa de la romanización, la minería hispana alcanzó un gran desarrollo. A los conocimientos ancestrales íberos, se añadieron las técnicas, herramientas y mano de obra importadas por los romanos, dando lugar a unos nivel de extracción y producción de galena nunca vistos hasta la fecha.

La riqueza de la zona puede comprobarse en la expansión de sus ciudades, sobre todo entre los siglos I y II, o en la construcción de importantes edificios públicos, muchos de los cuales aún puede contemplarse visitando los yacimientos arqueológicos jiennenses.

Visita guiada al yacimiento arqueológico de Cástulo

Tras la Caída del Imperio Romano de Occidente, los visigodos se hicieron con el control de la Penínula Ibérica. Explotaron las minas para extraer el plomo que utilizaron para la creación de herramientas, y la plata para las joyas y adornos corporales. Su efímero reinado terminó con la invasión musulmana en el año 711, momento en el que los árabes dieron otra utilidad a la minería de Sierra Morena.

De Cástulo a Qastuluna

Con Al-Ándalus, se cambia el nombre de Cástulo por el de Qastuluna. Se crean campos de olivos para el comercio de aceite y de las minas se extrae principalmente plata para su uso en las artes decorativas.

La primera evidencia escrita sobre Linares es del año 1155, cuando Alfonso VII conquista el territorio para que posteriormente a 30 km se desarrolle la famosa batalla de las Navas de Tolosa de 1212, en la que las tropas de Alfonso VIII vencen a los almohades y se produzca el cambio político y social definitivo.

En el año 1565 Felipe II convierte en villa a Linares separándola definitivamente de Baeza, pudiendo así trabajar los metales por cuenta propia.

En 1691 se crea la casa de la moneda, lugar donde se acuñarán las monedas de cobre del siglo XVII y XVIII llamadas ochavos. Esta apertura junto con la posterior casa de la munición en el siglo XVIII probaba el potencial de Linares en el ámbito geominero, aunque se mantuvo con gran producción, durante el reinado de Carlos III tuvo sus altibajos.

Durante el siglo XVIII, en 1749 se comenzó a la explotación de Arrayanes, mina que produjo un impulso económico para la villa. La primera revolución industrial (1750-1840) trajo consigo mejoras cómo la creación de la máquina de vapor, la creación de fábricas, algo que afectó de lleno al siglo XIX.

La revolución industrial en Linares

Es en el siglo XIX, cuando las revoluciones industriales cambian por completo el mundo, es también cuando la minería se convierte en el motor fundamental del desarrollo económico de Linares, ya que la población aumentó pasando de tener la denominación de villa a la de ciudad. Las diferentes explotaciones mineras habían convertido Linares en un atractivo incluso para el mercado internacional.

Una de las fechas clave de este siglo es 1849, cuando The Linares Lead Mining CO, empresa de origen inglés, comienza la explotación del denominado pozo-ancho además de proveer a los trabajadores de una tecnología que no disponían, como por ejemplo la máquina de vapor tipo Cornish.

La Inglaterra de la revolución industrial se estableció en Linares creando una gran comunidad inglesa a la que llegaron lores y burgueses como Lord Derby.

Para mediados de 1861 había más de 2.000 personas dedicadas a la minería, cifra que fue creciendo con el paso de los años, llegando en 1867 a convertirse en una de las principales explotaciones de plomo del mundo.

Esta grandeza provocó que se construyera una línea de tren que uniera Linares con las grandes capitales españolas y que se diseñara un plan de ampliación (1875) de la ciudad, por lo que el trazado medieval de la villa del siglo XVI se entremezcla con las grandes avenidas de finales del XIX, en las que se crearon palacetes, hospitales y tranvías.

Cambio de Siglo, la decadencia minera

El cambio de siglo fue el primer paso hacia la decadencia minera de Linares.

Los adelantos de la revolución industrial se reflejaron el siglo XIX, pero la lucha de clases, la diferencia salarial entre obreros y burgueses, y los peligros de trabajar en las minas produjeron numerosas huelgas, por lo que el siglo XX no resultó tan esplendido. La comunidad internacional seguía estando presente, como es el caso de Thomas Sopwith, quien construyó los hornos de la Fundición de La Tortilla en 1907 que permitieron la creación del llamado plomo dulce (acetato de plomo).

La decadencia de la minería estaba al llegar y es en el primer tercio de siglo cuando se produce, solamente se produjo un repunte de activad con la primera Guerra Mundial que utilizó las minas para municiones.

Esta decadencia estuvo provocada por las variables en el precio del plomo y la escasa inversión empresarial, el descubrimiento de otros yacimientos mineros y el empobrecimiento de los mineros.

En 1991 finalmente cierra la última explotación, la Compañía Minera de La Cruz. Este cierre y decadencia provoca la siguiente pregunta.

¿A qué se dedica Linares hoy?

La respuesta la tenemos en su capacidad de prever una actividad económica diferente a la minería, es por ello que encontramos una amplia red de PYMES que han hecho de la ciudad principal núcleo comercial de la provincia. Este desarrollo de finales del siglo XX se hace más que evidente en el siglo XXI, ya que en el año 2004 recibe el Premio Nacional al Comercio.

Toda la historia minera de Linares no se habría podido desarrollar sin la construcción de pozos, chimeneas, lavaderos, cabrias, fundiciones y sin el trabajo de los mineros. Las minas en Linares se organizan en dos grupos el primero con Arrayanes-La Cruz y el segundo en La Tortilla-San Roque.

Estas minas disponían de diferentes elementos que hoy en día se pueden visitar, pero para poder saber que tenemos ante los ojos, hay que dar una explicación de los elementos menos comunes. Las cabrias son unas estructuras que permiten la elevación y la bajada de los materiales extraídos de la mina, uno de los ejemplos es la conservada en la mina de San Francisco.

Las casas de calderas eran construcciones que se dedicaban a calentar el agua que salía de la mina y producir con ella vapor, muchas veces también se encargaban de elevar a los mineros a través de jaulas, un ejemplo lo encontramos en Las encantadoras.

Los lavaderos de los que hoy en día se conservan diferentes ruinas, sirvieron para separar, triturar y lavar los minerales que luego eran trabajados, entre los más populares, de Herrera es el mejor conservado.

Todas estas construcciones trabajaban el mineral en el exterior, pero la parte más peligrosa del trabajo se realizaba en el interior de la tierra a la cual se accedía a través de pozos, que eran los accesos verticales desde el que se realizaba la investigación, estructuración de la mina y la comunicación con el exterior, por lo que se trata de una abertura en el suelo que supone un riesgo de caída.

Nada de todo esto hubiera sido posible sin los mineros que con su esfuerzo hicieron de Linares una gran ciudad.

El duro trabajo en la mina

Se trata de un trabajo duro, ya que la mayor parte se realiza en el interior de la mina, donde se excava, pica y transporta en vagones los minerales que salen de la tierra para poder transformarlos en la superficie en metales. Las familias de los mineros sabían que era un trabajo peligroso y no solamente por el calor, el peligro de derrumbe, también por la inhalación de gases tóxicos.

El accidente laboral más reciente y terrible se produjo en el pozo de San Vicente donde seis mineros en 1967 perdieron la vida al subir en una de las jaulas que terminó por desprenderse.

Una de las enfermedades pulmonares que más muertes ha producido en los mineros es la silicosis. Se trata de una enfermedad irreversible en la que las partículas de sílice, procedentes de las minas, se depositan en los órganos del sistema respiratorio provocando la incapacidad de absorción del aire. Se trata de una enfermedad muy lenta ya que se empiezan a manifestar los síntomas después de haber inhalado las partículas durante diez años.

Hoy en día se han establecido protocolos de prevención para que los trabajadores no estén expuestos a continuas inhalaciones y se establece 0.1 mg de sílice cristalina respirable diaria. Los mineros a diferencia del resto de trabajadores tienen una edad de jubilación muy temprana, ya que para evitar enfermedades y lesiones se pueden jubilar a los 40 años y no a los 67.

El Hospital de los Marqueses de Linares es uno de los edificios más monumentales de la ciudad se construyó en estilo neogótico para atender a los mineros. Para poder recordara todos aquellos que murieron en las minas por derrumbes o por las enfermedades respiratorias, Linares, les ha dedicado un monumento.

En la plaza de Aníbal e Himilce encontramos la escultura realizada por el artista Víctor de los Ríos. En la parte superior de la roca se encuentra la figura de un minero musculoso con el torso descubierto que lleva casco, barrena, y lámpara.

Los mineros de Linares tienen además su propia festividad ligada a su patrona Santa Bárbara. La historia de la mártir, cuyo martirio transcurre en Oriente durante el siglo III, está ligada aquellos trabajos en los que existe un peligro por lo que también ampara a los bomberos y antiguos artilleros. Se celebra el día cuatro de diciembre la festividad de esta patrona y en Linares se producen diferentes eventos entre los que se cantan las tarantas, canciones derivadas del flamenco original de la ciudad y ligadas históricamente con la música cantada por los mineros durante las horas de trabajo.

¿Cómo conocer toda la tradición minera de Linares?

La mejor manera de conocer Linares en profundidad es a través de rutas y visitas guiadas. Las diferentes asociaciones hacen que todo el patrimonio se difunda, queriendo incluso elevar a patrimonio de la Humanidad el legado de la minería. Una de las asociaciones que trata de difundir el patrimonio es el colectivo Proyecto Arrayanes que desde que se cerró la última mina en 1991 ha intentado difundir el patrimonio minero.

Para conocer la historia de la ciudad ligada al esplendor minero podemos realizar las visitas que Arkeo Tour ofrece:

  • Ruta monumental por Linares donde conocer los edificios más emblemáticos, pasear por sus calles y conocer el patrimonio arquitectónico de la ciudad
  • Ruta específica para conocer el yacimiento arqueológico de Cástulo
  • Dos rutas de senderismo que se pueden realizar de día o de noche y que son la mejor opción para conocer de cerca las minas ya que cuenta con casi 58 km de caminos en los que descubrir las ruinas, donde se podrán conocer la inconfundible chimenea de la mina de los Lores, el pozo Restauración, o la mina del Mimbre, además en estas rutas de senderismo se admiten mascotas y algunas de ellas se ofrece una consumición para recuperarse tras la ruta en una de sus tabernas.

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